Las instituciones de educación superior públicas (IESP) de México están transitando por un período de drásticos cambios. El marco de tales transformaciones es la adopción de un nuevo modelo educativo, impulsado desde el Estado. En la década de los ochenta, inició la sustitución del modelo de provisión burocrática por uno de tipo mercado. Entre el conjunto de cambios implicado en esta transición, está el injerto de una lógica gerencial entre la IESP. La respuesta de los actores educativos ha sido, hasta ahora, de relativa subordinación.

Se considera que el Programa para la Modernización de la Educación (PME) 1989-1994 , es el instrumento a través del cual, el Estado puso en marcha la sustitución del modelo anterior. En el PME 1989-1994 se encuentran las bases del modelo educativo vigente. Las evidencias indican que los gobiernos subsecuentes se adhirieron, en lo sustantivo, a los lineamientos trazados ahí. Llama la atención que el Estado no detonó esta transición a través de una reforma educativa, sino mediante la introducción de numerosos mecanismos de financiación extraordinaria.

Las implicaciones de esta tendencia pueden ser graves; en última instancia, puede llegar a constituirse como una de las principales vías de legitimación de la mercantilización -que inició en los ochenta-. La mercantilización, en tanto tipo ideal, comporta la provisión de los servicios educativos mediante un modelo de mercado, es decir, mediante la estructuración de los bloques complementarios de oferta y demanda. En este contexto, la oferta estaría compuesta idealmente por un conjunto de proveedores privados independientes que compiten entre sí, tanto por los consumidores, como por otros recursos estratégicos -como el financiamiento público-. Los usuarios, por su parte, son los ciudadanos a quienes se les garantizaría la libertad para acceder a los servicios educativos de su preferencia, a través de diversos mecanismos de consumo -tales como, pago directo, crédito, etc.-.

El riesgo de la mercantilización reside en el hecho de que, a diferencia de lo que afirman los defensores de los mercados educativos, no existen evidencias concluyentes de que los modelos de provisión de tipo mercado tengan un impacto positivo en el desempeño de las instituciones educativas o en el desempeño de los usuarios de la educación.

Teniendo esto en mente, el objetivo del presente texto es sugerir algunas aproximaciones teóricas para el tratamiento del asalto de la lógica gerencial en las universidades. Al hacerlo, iremos revisando algunas de sus características e implicaciones. Las aproximaciones que se sugieren son tres, a saber, el enfoque crítico sobre la literatura de la excelencia (Aubert y De Gaulejac, 1993; De Gaulejac y Tablada, 1994); las investigaciones sobre el poder en las organizaciones (Ibarra, 2003; Knights, 2008) -derivados de los trabajos de Foucault- y; las investigaciones sobre el capitalismo gerencial (Irigoyen, 2010).

Se considera que este objetivo es pertinente, en la medida en que los enfoques sugeridos pueden ayudar a los investigadores a comprender mejor el objeto de interés. Por ejemplo, desde la perspectiva de las investigaciones sobre el poder en las organizaciones podríamos comprender la lógica gerencial como un mecanismo -o dispositivo, en términos de Foucault- empleado para instaurar un gobierno más eficaz sobre las conductas de los actores educativos.

En los párrafos que siguen se expondrán algunos de los principales rasgos de estos enfoques; básicamente, se asociará cada enfoque con los aspectos o categorías del objeto de interés que podrían explicar. Así, se organizó el texto en función de dos categorías, a saber, los mecanismos de imposición y; la transformación de la estructura -para una revisión más exhaustiva de los diferentes aspectos o categorías del objeto de interés se sugiere la lectura del número 32 de la Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado (REIFOP)-.

1. Los mecanismos de imposición

Sobre los mecanismos de imposición podemos plantearnos los siguientes cuestionamientos: ¿Cuáles son los mecanismos que está viabilizando la asimilación/aceptación de la lógica gerencial por parte de la planta docente? ¿Quién diseña esos mecanismos? ¿Quién opera esos mecanismos? Para su resolución se proponen los siguientes enfoques, el de las investigaciones críticas sobre la literatura de la excelencia y el de las investigaciones sobre el poder en las organizaciones.

1.1 El análisis crítico de la literatura de la excelencia

Primero, se caracterizará brevemente la cultura de la excelencia, después, se indicará cómo está siendo empleada -como mecanismo- para la reestructuración de las IESP.

Las personas inmersas en un cultura organizacional delineada bajo los principios de la excelencia están obligadas a dar muestras palpables de un desempeño sobresaliente, para esto, deben acatar como propias una serie de conductas que, en última instancia, promueven el culto de los resultados. Este ambiente constituye el caldo de cultivo propicio para que la lógica gerencial germine de forma natural y para que las fronteras que existen entre una institución educativa y la empresa capitalista se diluyan.

En suma, la cultura de la excelencia (Ibarra, 2003; Aubert y De Gaulejac, 1993; De Gaulejac y Tablada, 1994), se estructura a partir de una sola idea fundamental:

«Las organizaciones deben construir un escenario que proporcione a los individuos un sentido figurado de ellos mismos como sujetos de excelencia, haciéndolos responsables directos del destino de la organización; la introyección de esta imagen, que se funda en la exaltación de la perfección narcisista y la capacidad emprendedora, permitirá a las organizaciones aprovechar todas las energías del invidivuo, que trabajará en los márgenes de sus capacidades con el único objetivo de «ser el mejor».

(Ibarra, 2003, p.194).

La cultura de la excelencia aspira a imponer una imagen idealizada de la organización a través del valor de la excelencia; emplea el lenguaje y los símbolos como herramientas para moldear el comportamiento individual y grupal. De acuerdo con Ibarra (2003) existen, al menos, tres propiedades en este mecanismo de las cuales deviene su fuerza:

1) La excelencia no es un referente específico -por el contrario, es una idea difusa-, su traducción operativa, por lo tanto, queda resguardada de posibles críticas, lo que le confiere una importante capacidad operativa -la aplicación de los estándares de desempeño, de los procedimientos de evaluación y de los sistemas de recompensa se facilita sobremanera-.

2) El uso eficiente de las paradojas, a través de ellas, la organización logra colocar al empleado en una posición de permanente desventaja que sólo puede resolverse mediante el sometimiento absoluto a la voluntad -siempre distante- de la organización.

Al respecto, Aubert y De Gaulejac (1993), identificaron cuál es el proceso básico mediante el cual, la empresa [re]produce un sistema de paradojas, así como los factores que intervienen en este:

i) Dos o más personas viviendo una relación que, al menos para una de ellas, sea intensa, a nivel bien físico, bien psíquico.

ii) Que los mensajes en esa relación sigan la siguiente estructura: Se afirme una cosa. Se afirme algo sobre la afirmación anterior. Ambas afirmaciones se excluyan; de tal forma que si el mensaje fuera una orden, habría que desobedecerla para poderla cumplir.

iii) Que el receptor no pueda escapar de ese marco fijado por el mensaje.

En sus investigaciones, ambos autores encontraron recurrentemente tanto esta interacción, como esta estructura de los mensajes -sistema de paradojas-, con la única salvedad de que, en los casos que estudiaron, dichas interacciones no involucraban a dos personas, sino a un conjunto de individuos y a la organización.

3) La capacidad para lograr conectarse con los individuos a un nivel pasional. La excelencia como resultado, constituye un mecanismo psíquico que provoca una adhesión pasional del individuo a la dinámica laboral de la organización; la cual, logra alimentar esta pasión mediante un estimulante sistema de recompensas y castigos. En estas condiciones sólo pueden trascender en la jerarquía organizacional quiénes se sientan totalmente identificados con ella, y aún así, esta devoción no es una garantía de éxito para el individuo -hay un gran número de personas que, por alcanzar una profunda mimetización con la organización obtienen su rechazo pues dejan de ser interesantes para ella (Aubert y De Gaulejac, 1993)-.

Ibarra advierte que este mecanismo ha penetrado muy rápidamente en los espacios de las IESP, convirtiéndose en un apoyo invaluable para legitimar y operar los procesos de cambio; este traslado constituye un nuevo ciclo de empresarialización de las instituciones educativas en general que, cada vez más, son percibidas como cualquier otra corporación burocratizada que ofrece sus servicios a los clientes que los demandan.

1.2 Los dispositivos de poder

Para Foucault, el ejercicio del poder está vinculado estrechamente al conjunto de dispositivos disponibles en una situación particular. Entre otras funciones, los dispositivos pueden tener una contribución estratégica, es decir, se pueden orientar a la consecución de un cambio radical. En síntesis, se considera que las aportaciones de Foucault constituyen un marco sólido para comprender cuáles son -y cómo operan- los mecanismos puestos en marcha recientemente para impulsar la transformación de la educación superior pública. Las contribuciones de Foucault han dado lugar a tres líneas de investigación:

1) La primera línea de investigación corresponde al estudio de las nuevas tecnologías de vigilancia y supervisión del trabajo desde la perspectiva del principio panóptico, el foco de atención es la introducción del «gobierno a través de los números», el cual perfila una nueva configuración organizacional, en la que los individuos y las instituciones funcionan bajo reglas de productividad y rendimiento inexistentes en el pasado (Ibarra, 2003).

2) La segunda línea de investigación corresponde a una serie de estudios que han abordado el surgimiento de las instituciones, prácticas y tecnologías educativas modernas y su impacto en la formación de los saberes disciplinarios (Ibarra, 2003). Desde este enfoque, las instituciones educativas satisfacen dos roles, por un lado, el de ordenar y diferenciar a los individuos mediante el otorgamiento de credenciales que se traducen en una cierta ubicación jerárquica en las organizaciones y la sociedad. Por otro, el de proporcionar a las poblaciones un sentido general a partir del cual sus integrantes se identifican y relacionan entre sí.

3) En la tercera línea, las investigaciones se han construido en torno al constructo de «gubernamentalidad», mediante el cual, se refiere la realidad de las organizaciones como un espacio de gobierno:

«El ejercicio del poder consiste en «conducir conductas» y en arreglas las probabilidades. En el fondo, el poder es menos una confrontación entre dos adversarios o la vinculación de uno con otro, que una cuestión de gobierno. Se le debe dar a esta palabra el amplio significado que poseía en el siglo XVI, «Gobierno» no se refería únicamente a las estructuras políticas o a la gestión de los Estados; más bien designaba el modo de dirigir la conducta de individuos o grupos: el gobierno de los niños, de las almas, de las comunidades, de las familias, de los enfermos. No sólo cubría las formas instituidas y legítimas de sujeción económica o política, sino también modos de acción, más o menos pensados y calculados, destinados a actuar sobre las posibilidades de acción de otros individuos. Gobernar, en este sentido, es estructurar el posible campo de acción de los otros.»

Foucault, 1988, p.15

Deviene que la gubernamentalidad conlleva racionalidades de gobierno y métodos de conducción. En este marco, la gestión impulsa la reestructuración a partir de una mutación de reglas de producción de poder y del modo de gobierno que reduce progresivamente la autonomía y bases de poder de los profesionales -académicos- (Irigoyen, 2010).

La gubernamentalidad se define con relación a contextos históricos específicos, en el presente, emerge una gubernamentalidad neoliberal que, se define como un modo de gestionar los procesos sociales de modo que se aproveche la energía que aporten los propios gobernados; se trata entonces de programar los entornos de los individuos de modo que ellos mismos se autorresponsabilicen y decidan entre las opciones disponibles la mejor que convega al sistema. Se puede observar el equivalente material de la gestión social de naturaleza neoliberal en el SES, en el caso particular de la descentralización administrativa y financiera de las IESP; a través de este proceso se espera que sean los propios proveedores educativos los responsables de la financiación de la operación y expansión del sistema.

Las tecnologías de gobierno neoliberales motivan las conductas basadas en el cálculo, la previsión del futuro y el autocontrol. Los individuos son estimulados a ser activos y desarrollar iniciativas; el objetivo que se persigue no es otro que encontrar la intersección entre la conducta personal y los objetivos de gobierno. En suma, esta forma de poder fomenta la persuasión y la seducción, minimizando la coacción explícita (Irigoyen, 2010).

Los problemas de gobierno dejan de ser territorio exclusivo de la acción de Estado para devenir en espacios de organización de la sociedad y de cada uno de los individuos que la conforman; esto invita al estudio de las conexiones entre poder y libertad, lo que supone un entrelazamiento entre un componente político -el gobierno de los otros- y uno psicológico -el gobierno de uno mismo-; esta [re]unión explica la integración del término «guberna+mentalidad», neologismo que combina las prácticas de gobierno y el arte de gobernar -como la conducción de las conductas- con la reflexión sobre los modos de racionalidad que supone tal conducción (Ibarra, 2003).

2. La transformación de la estructura

En relación con esta categoría, los cuestionamientos que podemos plantear son, entre otros: ¿La lógica gerencial ha propiciado cambios en la estructura de las IESP? ¿La propagación de la lógica gerencial repercute en las relaciones que los diversos agentes de las IESP sostienen entre sí? Se sugiere, para su tratamiento, las investigaciones críticas sobre el capitalismo gerencial. Se considera que esta perspectiva puede ayudar a explicar cuál es el tipo de reconfiguraciones que se están induciendo entre las IESP.

Desde esta perspectiva, la expansión y predominio de la lógica gerencial es la consecuencia directa del surgimiento de un nuevo tipo de capitalismo, el denominado capitalismo gerencial, encumbrado gracias al desarrollo y operación de meta-sistemas, es decir, sistemas que controlan otros sistemas que, a su vez, forman entre ellos redes interconectadas de organización. Bajo la acción de este nuevo paradigma tecnoproductivo las relaciones sociales quedan mediatizadas por instituciones, empresas y aparatos que obedecen a lógicas gerenciales, cuya finalidad es asegurar su propia reproducción (De Gaulejac y Tablada, 2014).

Consecuentemente, se considera que los cambios registrados en el sector educativo están conectados con transformaciones que se producen en ámbitos superiores -de alcance global-; como ya se sugirió anteriormente, estos cambios devienen de una gran crisis del capitalismo en los años sesenta, que se manifestó como un agotamiento del sistema productivo del que resultó el proceso de desindustrialización de los años ochenta (Irigoyen, 2010). Al desplome de este sistema lo sucedió el nacimiento del capitalismo gerencial.

En resumen, la lógica empresarial es la lógica del desempeño, cuya acción afecta por igual a las acciones/decisiones de individuos o localidades o naciones; conlleva una transformación organizativa radical. Por tanto, la lógica empresarial, no se limita al espacio de los sectores económicos/productivos, sino que se extiende también a esferas distantes como la administración pública y, más recientemente, a la de los sectores educativos. En relación con estos dos últimos casos, cabe mencionar que, la lógica gerencial subyace en el enfoque de la Nueva Gestión Pública (NGP) (Peters, 2011).

En buena medida, el proceso de modernización de las IESP ha sido delineado en función de los fundamentos de la NGP (Cruz, 2014). Consecuentemente, los recientes cambios en el SES comportan el culto a los resultados y, en última instancia, son el producto de una nueva estrategia de regulación/control del SES (Ibarra, 2003). La imposición de este nuevo dinamismo modifica -invariablemente- la naturaleza de la actividad académica y erosiona la autonomía de sus instituciones.

La reestructuración de las IESP, derivada de la implantación de las políticas de modernización en el SES, supone serias dificultades debido a la incompatibilidad del modelo que proponen -pensado principalmente para la producción de bienes y servicios- con varios elementos esenciales de las IES -vinculados estrechamente tanto con el destino de los individuos como con el del conjunto social-.

En resumen, desde este marco, podemos interpretar los cambios en la educación superior actual, como una importación del modelo de la nueva empresa resultante de la reindustrialización y de la reconfiguración del Estado -su nueva función esencial es servir al crecimiento económico estimulando al mercado- (Irigoyen, 2010). La imposición de estos cambios en el escenario nacional fue posible, de acuerdo con Kent (2010), gracias a la introducción gradual de elementos y dosis de mercado en las organización de las IESP y la profsión docente. De esta forma, se modificaron los lenguajes y el comportamiento -los profesionales devinieron en proveedores y los alumnos en clientes-.

3. Notas finales

Las investigaciones citadas en este texto ofrecen una veta distinta para el estudio de los recientes cambios por los que atraviesan las IESP de México; por ejemplo, el de las relaciones de poder; no obstante que, dichas relaciones han sido ampliamente abordadas desde otros enfoques -principalmente, desde la economía política, donde se han estudiado los mecanismos institucionalizados, formales, de negociación que los diferentes actores educativos emplean para imponer sus intereses (Acosta, 2000)-, estos han dejado de lado el estudio de otros mecanismos de poder/gobierno igualmente importantes pero más sutiles, tales como los mecanismos empleados -de acuerdo con Foucault-, en la conducción de las conductas individuales.

Como resultado, se considera que estas aproximaciones teóricas tienen potencial para traer a la luz dimensiones que tienen una repercusión considerable en las transformaciones de las IESP y que, enfoques más «ortodoxos» tienden a desconocer, en la medida en que se concentran casi exclusivamente en el estudio de las estructuras y mecanismos de organización más formales.

Christian Cruz Castro

Referencias

Acosta, A. (2000). Estado, políticas y universidades en un periodo de transición. México: Fondo de Cultura Económica.

Aubert, N. y De Gaulejac, V. (1993). El coste de la excelencia: ¿del caos a la lógica o de la lógica al caos? Paidós, 1993.

Cruz, C. (2014). Efectos de la gestión de las políticas para la modernización de la educación superior en México. En: J. Ricárdez, coord. 2014. Desafíos de la Administración ante los cambios estructurales en el contexto global, México, Xalapa: CONACY, C. XXIV

De Gaulejac, V. y Tablada, I. (1994); De la excelencia a la exclusión, La Lutte des places, Desclée de Brouwer, París, pp. 39-49

Foucault, M. (1988). El sujeto y el poder. Revista Mexicana de Sociología, Vol. 50, No. 3. (Jul.-Sep.), pp.3-20.

Ibarra, E. (2003). La universidad en México hoy: gubernamentalidad y modernización. México: UNAM, UAM y Unión de Universidades de América Latina, Primera reimpresión.

Irigoyen, J. (2010). La reestructuración de la profesión médica. Política y Sociedad, Vol. 48 Núm. 2, pp. 277-293.

Kent, R. (2009). La economía política de la educación superior durante la modernización. En R. Kent, coord. 2009, Las políticas de Educación Superior en México durante la Modernización. México, D.F.: ANUIES, C.2

Knights, D. (2008). Power at work in organizations. En A. Crane, A. McWilliams, D. Matten, J. Moon, y D. Siegel, Ed. 2008, The Oxford Handbook of Corporate Social Responsibility. New York, USA.

Peters, B. Guy (2011). Cambios en la naturaleza de la administración pública: de las preguntas sencillas a las respuestas difíciles. En M. Pardo, comp. 2011, De la Administración Pública a la Gobernanza, México: El Colegio de México.