Una de las ramas del debate sobre las consecuencias de la adopción de un modelo de mercado para la provisión de la educación pública versa sobre la consecuente y silenciosa transformación del rol de los beneficiarios de la misma: de «usuarios» de un bien público a «consumidores» de un servicio. No se trata de una cuestión menor, tal transición, inscrita en el marco de una serie de transformaciones profundas de los sistemas educativos -durante la fase neoliberal del capitalismo-, comporta, desde la redefinición misma de la noción contemporánea de educación y su función social, hasta la reorganización del gobierno, del modelo de provisión y de los mecanismos de acceso -de la población- a los «bienes educativos».

En esta entrada, plantearé una breve reflexión sobre dos ejes implicados en la problemática referida, a saber, el papel que asume el Estado en el marco del modelo de provisión de mercado y, los riesgos alrededor de la supuesta «libertad de elección» de los consumidores.